Argentina: Pospuesto el uso obligatorio del sistema que reduciría las muertes por accidente de tráfico

ETRASA-Latam-argentina: pospuesto el uso obligatorio del sistema que reduce las muertes por accidente de trafico

El dispositivo ESP controla de forma electrónica la estabilidad del vehículo quitando potencia al motor para evitar derrapes y vuelcos

 

El 1 de enero de 2018 estaba prevista la implementación obligatoria para todos los vehículos que se lanzaran a la venta en Argentina del ESP (según sus siglas en inglés), el control electrónico de estabilidad. En una sociedad como la argentina, donde el tráfico es habitualmente un caos y las normas de circulación se quebrantan continuamente, este dispositivo que actúa frenando de forma individual las ruedas en situaciones de riesgo para evitar derrapes (sobrevirajes como subvirajes) es muy necesario.

 

La implementación se ha visto retrasada unos dos años y, según explican los fabricantes de las empresas multinacionales automotrices del país, el motivo tiene que ver con la necesidad de igualar el calendario de implementaciones de nuevos dispositivos de seguridad con Brasil. La mayor parte de los vehículos que circulan en Argentina se fabrican en ambos países, pero Brasil no está preparado para la incorporación de este dispositivo.

 

Esta demora impedirá la reducción de muertes a causa de accidentes de tráfico porque, aunque el dispositivo puede colocarse en los vehículos no es obligatorio y sólo un número reducido de unidades disponen de él, generalmente los de alta gama.

 

El ESP es un dispositivo gracias al cual pueden evitarse un 80% de los accidentes causados por la pérdida de control del vehículo. Este mecanismo, también llamado control dinámico, se acciona de forma automática en el momento que se realiza una maniobra improvista (“volantazo”), quitándole potencia al motor y utilizando el freno de forma independiente en ruedas distintas para evitar derrapes y vuelcos.

 

                                                       

 

Según el informe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de FIA (Federation International de l’Automobile) Latinoamérica, este sistema integra sensores de velocidad de giro en las ruedas que trabajan el ABS (sistemas de frenos antibloqueo) y un sensor de dirección que registra la dirección deseada por el conductor al girar el volante, detectando así aquellas maniobras que son imprevistas y activándose para cambiar el trayecto.

 

En el informe también se explica que el sensor de ángulo de giro ofrece información sobre desplazamientos del vehículo cuando éste inicia el derrape o cuando pierde la trayectoria deseada por el conductor. Gracias a este sistema de fábrica podrían evitarse riesgos y mantener el control del vehículo ante un imprevisto. Su coste, junto al ABS, está sobre los 1.000 pesos.

 

Hay que destacar que en 2012 la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomendó el ESP para que fuera incorporado en la fabricación de automóviles en todo el mundo. En Argentina las principales empresas automotrices firmaron en 2013 un acuerdo a través del cual adquirieron el compromiso de implementarlo en enero de 2018 con la intención de reducir los accidentes y salvar vidas.

 

Como su implementación obligatoria no va a ser posible por ahora únicamente queda su uso opcional. Aquellos que deseen tener el dispositivo en su coche deberán pagar por su seguridad; si el ESP fuera estándar, se incluiría en el precio de compra de cualquier vehículo.

 

Este retraso en su aplicación en Argentina está relacionado con el hecho de que el mercado brasileño prevé incorporarlo obligatoriamente en sus vehículos a partir de 2020, de este modo dejan de evitarse muchos accidentes.

 

La seguridad vial y la prevención de los accidentes de tráfico deberían estar por encima de las decisiones empresariales. Debería tratarse entre las autoridades gubernamentales, a nivel provincial y nacional, incluyendo la participación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, de entidades como el Automóvil Club Argentino y diversas ONG, no teniendo en cuenta únicamente el lado comercial y económico de las grandes empresas.

 

Fuente: crónica.com